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Apagones en Cuba hoy: la crisis energética deja sin luz hasta al 64% de la isla

Los apagones en Cuba hoy alcanzaron este martes a hasta el 64% del país de forma simultánea, según los datos de la propia Unión Eléctrica (UNE). El corte coincidió con el horario de mayor demanda y confirma que la crisis energética, lejos de aliviarse, se agrava.

En La Habana, los cortes eléctricos llegaron a registrar entre 20 y 22 horas diarias durante mayo de 2026. En algunas zonas del interior, los hogares reciben apenas entre hora y media y cuatro horas de electricidad al día.

Por qué se profundizan los apagones en Cuba

La raíz del problema es estructural y se ha vuelto crónica. Cuba produce solo cerca del 40% del combustible que consume y depende de importaciones que hoy están fuertemente limitadas.

Los factores que explican los apagones prolongados son varios:

  • Termoeléctricas obsoletas que sufren averías y mantenimientos constantes.
  • Falta de combustible para mover las plantas de generación.
  • Caída de las importaciones de petróleo, reducidas drásticamente en los últimos meses.
  • Déficit de generación que supera de forma habitual la mitad de la demanda nacional.

El impacto en la vida diaria

La falta de electricidad no se queda en la oscuridad. Los apagones golpean en cadena a todos los servicios esenciales del país.

Sin energía, no funcionan las bombas de agua, por lo que miles de familias —especialmente en edificios altos— se quedan también sin abasto. Los hospitales, el transporte público, la telefonía y la conservación de alimentos se ven igualmente afectados.

El propio régimen ha reconocido que los apagones continuarán durante 2026 y solo prevé una “ligera” mejoría, una admisión que pocas veces se escucha de forma oficial.

Protestas en las calles

El hartazgo ya se traduce en protesta. En distintos barrios, los vecinos han salido con cacerolas, han bloqueado avenidas y han exigido el regreso del suministro tras jornadas con cortes que en algunas zonas superaron las 40 horas continuas.

Estos cacerolazos se han convertido en una de las expresiones más visibles del descontento popular ante una crisis que afecta por igual a toda la isla.

Con un verano por delante y temperaturas en ascenso, la presión sobre el ya frágil Sistema Eléctrico Nacional amenaza con tensar todavía más el ánimo de una población agotada por meses de oscuridad.

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