El exilio contraataca: filman en Miami película sobre el horror de las cárceles castristas

«Hay momentos que un preso nunca olvida: el día que pierde su libertad y aquellas horas nefastas en que es sometido a vejaciones.»

Angel de Fana cayó preso el 10 de septiembre de 1962. Lo acusaron de ser el autor intelectual de un acto violento en el que murieron un miliciano y dos de sus compañeros de lucha. Cumplió en las cárceles castristas una condena de 20 años y siete meses, durante los que experimentó y fue testigo de muchos abusos.

“Me llevaban a los interrogatorios con un gorro que me cubría la cabeza. Una vez me sacaron desnudo y me dejaron ahí mucho tiempo”, cuenta De Fana, quien estuvo en las Cabañitas, un lugar de interrogatorios tan secreto que los presos solo imaginaban donde se encontraban por el tiempo que tomaba transportarlos hasta allí, cubiertos con un lona y con la bota de los guardias en la cabeza.

Angel, de 80 años y de La Habana, es uno de los presos políticos “plantados” que cumplieron condenas de más de 20 años en las cárceles castristas, muchas veces vestidos solo con calzoncillos.

Se les llamó “plantados” porque se negaron a aceptar un Plan de Reeducación impuesto por el gobierno que los forzaba a trabajar y aceptar el adoctrinamiento político con la promesa de rebajas en las condenas.

Bocetos de las ‘gavetas’, celdas a las que se confinaba a los presos políticos en las cárceles castristas, para la película “Plantados”, que dirige en Miami Lilo Vilaplana.

Hoy la historia de esos hombres toma forma en Plantados, una película que se filma en Miami, en un edificio como una torre que se ve desde la autopista 112, en el que se están replicando algunas de las cárceles más tenebrosas de Cuba.

“Es una historia de ficción de los plantados. No es la vida de ninguno de ellos y a la vez la vida de todos ellos”, adelanta el director Lilo Vilaplana, quien es conocido por su trabajo en Colombia en la serie El Capo y en Miami por dirigir, también para la televisión, los episodios de Leyendas del exilio.

“Queremos captar la esencia de los plantados, su espíritu indomable, su resistencia, su persistencia y su valentía ante el castrismo”, explica Vilaplana en una habitación donde un handyman recrea las galeras de La Cabaña, poniendo capas de cemento hasta lograr el efecto de los viejos muros de la fortaleza española que fue una cárcel terrible para los presos políticos cubanos.

Plantados cuenta con un presupuesto millonario que aporta el empresario cubano radicado en España Leopoldo Fernández Pujals, creador de negocios como la cadena Telepizza.

Fernández Pujals hizo el aporte en memoria de los presos políticos cubanos, y en especial de su tío, José Pujals Mederos, que cumplió 27 años de una condena de tres décadas que le impuso el castrismo. Pujals Mederos falleció en marzo en Tallahassee.

De Fana, que comparte para la película sus anécdotas y las de otros presos, recuerda que el proyecto surgió hace varios años, cuando todavía estaban vivos Mario Chanes de Armas —quien participó con Fidel Castro en el ataque al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, y luego fue uno de los presos más antiguos de su régimen— y Eusebio Peñalver Mazorra, que cumplió 28 años de prisión en los que fue objeto de los peores tratos porque era negro.

, y luego fue uno de los presos más antiguos de su régimen— y Eusebio Peñalver Mazorra, que cumplió 28 años de prisión en los que fue objeto de los peores tratos porque era negro.

La misma experiencia tuvo Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, que sufrió un cautiverio de 17 años y 38 días por hacer una arenga en una plaza de su pueblo, Placetas, en Villa Clara, durante un discurso de Raúl Castro, en 1990.

“Desde que caí preso fui objeto de una política racista”, afirma Antúnez, que aporta también sus recuerdos para la película.

“Varias escenas de los castings me han conmovido, porque me han regresado a esos atropellos y vejaciones que sufrí en carne propia”, señala, haciendo la acotación de que “la prisión que nosotros vivimos fue totalmente insignificante comparada con los horrores que sufrió el presidio político”.

Por su parte, De Fana rememora entre los momentos más dificiles de su vida en prisión el día que le dijo a un guardia: “No tengo que darle las gracias a la revolución sino a Dios”, un gesto de valor que fue preludio de una avalancha de golpes.

Antúnez y De Fana están sentados en un salón donde la producción ha colocado en las paredes las fotos históricas de las cárceles, que sirven para recrear los espacios y los hechos que cuenta el guión del escritor Angel Santiesteban Prats, quien vive aún en la isla.

La película tiene dos líneas argumentales, una que transcurrre en la actualidad, en Miami, donde un ex preso político se encuentra con el esbirro que lo torturó, y la retrospectiva, que cuenta los abusos del castrismo contra los presos políticos.

El elenco está conformado por actores muy conocidos en Cuba y en Miami, como los experimentados Gilberto Reyes, Alberto Pujols y Carlos Cruz, y un grupo más joven, integrado por Héctor Medina, Ariel Texidó, Adrián Mas, Ricardo Becerra, Frank Egusquiza, Yerandy Basart y Fabián Brando.

En el recorrido por el escenario de la película, Vilaplana muestra a el Nuevo Herald la recreación de las “gavetas”, unas celdas minúsculas en las que a veces confinaban hasta cuatro presos, tres parados y uno acostado.

El filme también reproducirá otros castigos, como la inmersión en las zanjas de excrementos. Entre las zanjas más nefastas estaba una en el presidio de Isla de Pinos que era una laguna donde terminaban los desechos de la prisión, a la que enviaban a los presos después de las golpizas.

“Es bueno que se sepa que la brutalidad, la saña y las golpizas existen todavía”, dice Antúnez, enfatizando que “en este momento tenemos hombres en las cárceles que están pasando horrores”.

En la actualidad, existen 125 presos políticos por oposición al régimen en Cuba, según la ONG Cuban Prisoners Defenders.

“Lo más terrible de todo es que parece que es cosa del pasado, que estamos haciendo una cosa histórica, y no es así, porque [el filme] tiene una vigencia tremenda”, dice el actor Yerandy Basart.

“Hoy los métodos siguen siendo los mismos, los héroes anónimos siguen siendo los mismos, y se sigue sufriendo, por eso es importante que salga esta película”, concluye.

El estreno de Plantados está planeado para mediados del 2020.

Publicado en El Nuevo Herald por Sarah Moreno.

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