Biden firma un paquete de medidas y Wall Street entra en modo cautela

Joe Biden, firmó una serie de órdenes ejecutivas y otras acciones el miércoles con el objetivo de abordar la crisis del coronavirus y revertir una serie de cambios de política promulgados bajo el expresidente Donald Trump.

«No hay tiempo para empezar como hoy», dijo Biden a los periodistas en el evento de firma horas después de su investidura.

Entre las órdenes, Biden puso fin a la prohibición de viajar en algunos países de mayoría musulmana, pidió a las agencias federales que dieran prioridad a la equidad racial, detuvo la construcción de muros a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, revocó la aprobación del oleoducto Keystone XL, revocó una orden del expresidente Trump de excluir a personas que no son ciudadanos estadounidenses del censo de EE.UU. y protecciones mejoradas contra la discriminación basadas en la identidad de género u orientación sexual.

Biden ya ha manifestado que algunos de sus funcionarios están empezando a organizar reuniones con los legisladores para discutir la propuesta. 

“Estoy ansioso por trabajar con los miembros del Congreso, de ambos partidos, para sacar adelante la primera parte de este plan (…) Luego vendrá la segunda etapa, de reactivación económica, en la que haremos grandes inversiones en infraestructura”, dijo Biden. 

Dos objetivos: alimentación y empleo

Las medidas se centran en dos objetivos principales: garantizar la alimentación de los estadounidenses y proteger el empleo y los trabajadores. “Estamos hablando de sacar a 12 millones de personas de la pobreza y recortar a la mitad la pobreza infantil”, agregó el mandatario. 

En este sentido, Biden promovió el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, que se orienta a garantizar la alimentación de los estadounidenses, en especial la de los menores que están en edad escolar. 

Mientras la mayor economía del mundo sigue muy pendiente de cuáles son las primeras medidas que el nuevo inquilino de la Casa Blanca desplegará en estas líneas, vaivenes estrechos en los grandes índices. El Dow Jones se ha dejado un 0,04% para situarse en los 31.176 puntos. El S&P 500 se anota un tímido 0,03% y aguanta los 3.853 puntos. El Nasdaq araña un 0,5% a contracorriente, muy cerca de los 13.530 enteros.


Si bien los inversores habían celebrado a lo grande la llegada de Biden a la presidencia de EEUU, la espera a la letra pequeña de sus medidas económicas modera el entusiasmo. Este mismo jueves se ha conocido que, al estilo de lo ocurrido en varios países europeos, el líder demócrata firmará un decreto para suspender los desahucios de morosos mientras dure la pandemia.

Mientras tanto, 900.000 estadounidenses han solicitado por primera vez subsidios al desempleo a lo largo de la última semana. Una cifra que mejora ligeramente las previsiones de los economistas, pero que sigue por encima de lo que los últimos meses habían señalado. Incluso aunque el índice manufacturero de la Fed de Filadelfia para enero subía a 26,5 puntos, la cautela se imponía.

Cuentas y rescates

Por el ámbito corporativo, una de las protagonistas de la sesión es Boston Scientific, que sube un 2,35% después de haber anunciado la compra de la compañía Preventice Solutions por 925 millones de dólares. Un importe que podría incrementarse en otros 300 millones de dólares más en función de ciertos hitos de negocio establecidos en la transacción.

Migración

Mientras se preparan para abordar un asunto políticamente delicado que se ha resistido a grandes acciones del Congreso desde la década de 1980, los demócratas emplean palabras como “aspiracional” para describir el plan de Biden y “hercúleo” para expresar el esfuerzo que necesitarán para sacarlo adelante.

La Casa Blanca lanzó un mensaje cautelosamente similar cuando la secretaria de prensa, Jen Psaki, afirmó que el nuevo gobierno espera que el plan del presidente sea “la base” para las discusiones migratorias en el Congreso. El tono cauto de los demócratas puso de manifiesto el frágil camino que tiene por delante en un asunto fundamental para sus votantes de minorías, progresistas y activistas.

El Senado está dividido de forma equitativa entre demócratas y republicanos, y la vicepresidenta, Kamala Harris, decantará las votaciones ajustadas en favor de los demócratas con su voto de desempate, pero para salir adelante, la legislación importante debe contar con 60 votos a favor para evitar el filibusterismo: una táctica dilatoria para obstruir la aprobación de una ley. Esto supone que 10 republicanos deberían unirse a la totalidad de los demócratas para promulgar una reforma migratoria, una empresa complicada.

“Aprobar la reforma migratoria en el Senado, en especial, es una tarea hercúlea”, dijo el senador demócrata de Nueva Jersey Bob Menendez, quien también tendrá un rol destacado en la batalla.

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