Pacientes cubanos abandonados a su suerte

Una nueva denuncia desde Cuba fue viral esta semana referente al sistema medico, corona de la dictadura de La Habana. Una usuaria en facebook, publicó el caso de un señor (sin identificar) que se encontraba en un hospital de la capital en muy malas condiciones y no había sido atendido por los funcionarios médicos. Según la mujer, cuando ella cuestiono el hecho, los médicos aseguraron que: «el paciente no tiene familiares, por esa esta así» El hombre se encontraba en pésimas condiciones higiénicas, al parecer la ropa que llevaba puesta estaba llena de estiércol y orina.

Estas imágenes se han vuelto recurrente en la isla debido al deterioro del sistema de salud y la falta (en algunos casos) de humanismo por parte del personal medico.

Desde 2010 han sido cerrados 64 hospitales, el país perdió un tercio de la capacidad de hospitalización, los pacientes hacen regalos a médicos y dentistas para poder ser atendidos, muchas intervenciones quirúrgicas no se realizan por falta de cirujanos o de lo necesario para operar, médicos abandonan la profesión y venden artesanías o son choferes, aumentan las epidemias de todo tipo, la falta de medicamentos agrava o causa la muerte de pacientes

En los últimos siete años han sido cerrados 64 hospitales. El país pierde velozmente capacidad de hospitalización (un 32% desde 2010). Y el número de policlínicos se ha reducido en un 9%. Datos del economista Carmelo Mesa-Lago muestran que el personal total de salud fue reducido en un 22% entre 2008 y 2016. El número de técnicos cayó un 54% y las enfermeras en 16%. Solo en 2010 fueron despedidos 47.000 empleados de ese sector.

Todos los hospitales rurales —baluartes de la propaganda castrista— y los puestos rurales y urbanos fueron cerrados en 2011. Los campesinos y sus familias son referidos a hospitales regionales, pero por falta de transporte en los casos de emergencia sus vidas corren peligro. La mortalidad materna aumentó nacionalmente un 34% entre 2007 y 2015. Han descendido drásticamente los diagnósticos y las pruebas costosas.

Dentistas no hay suficientes (había unos 14.000 en 2012, según la ONEI). Hay escasez de sillones, déficit de personal técnico, falta de higiene. No hay resinas para reparar los dientes, ni materiales para hacer prótesis. En las calles se ve cómo a personas todavía jóvenes les faltan piezas dentales. Muchos padecen de problemas digestivos porque no pueden masticar bien.

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